dolor pélvico

Sufrir dolor pélvico durante el embarazo no solo produce malestar físico, también puede asustar hasta a la mujer más valiente, ¿verdad? Algunas embarazadas sufren dolor pélvico y unas veces no es nada y en otras ocasiones puede ser un síntoma que debe ponernos en alerta. ¿Cuándo debemos preocuparnos? Ese es el tema central del artículo de hoy.

Dolor pélvico, una patología bastante frecuente

El dolor de la zona pélvica es un dolor agudo que puede afectar a las zonas del pubis, la cadera o, incluso, la zona lumbar.

Las causas que originan este tipo de dolor son muy variadas, por ejemplo:

  • Gastroenteritis.
  • Hernias inguinales.
  • Inflamación de alguno de los nervios de la zona afectada como el nervio ciático.
  • Presencia de infecciones en el aparato genital femenino o en el tracto urinario (cistitis).
  • Apendicitis y peritonitis.
  • Afecciones en las trompas de Falopio.
  • Síndrome del colon irritable.
  • Etc.

Lógicamente la intensidad y frecuencia de este dolor pélvico es diferente en cada mujer, pero es una es una de las causas más frecuentes de las visitas a la consulta ginecológica. ¿Nuestro consejo sobre todo en el caso de las embarazadas?: hacer un diagnóstico temprano para evitar futuras complicaciones.

Causas que pueden originar dolor pélvico en las embarazadas

Existen muchas causas posibles del dolor pélvico y unas son inofensivas (molestias propias del embarazo) y otras, desgraciadamente, son serias y pueden requerir una intervención quirúrgica de urgencia (apendicitis aguda, peritonitis, etc.).

Por nuestra experiencia, podríamos decir que las siguientes causas son las responsables de la mayoría de casos de dolor pélvico en las embarazadas:

El propio embarazo. Se produce por dos motivos, uno es el mecánico, el propio peso que el feto ejerce sobre la pelvis. Otra causa es la hormona relaxina producida por la placenta  y que aumenta la elasticidad de las articulaciones pudiendo ocasionar dolor.

Embarazo ectópico. Se considera que un embarazo es ectópico (fuera de su sitio) cuando el embrión se ha implantado en la trompa en vez de en el útero. La trompa no está preparada para seguir adelante con la gestación y en el caso de que no se produzca un aborto de forma espontánea, hay que provocarlo.

Amenaza de aborto o aborto incompleto. El propio proceso de un aborto espontáneo puede causar dolor. Un aborto que no haya sido completado y deje parte de estructuras fetales en el útero también puede originar dolor pélvico.

Miomas. Los miomas son tumores ginecológicos benignos pero que dependiendo de su tamaño y localización pueden generar dolor.  Estos miomas pueden haber sido detectados o no antes del embarazo y ya haber causado dolor anteriormente. En algunos casos, los cambios en el útero durante el embarazo también pueden causar dolor derivados de la presencia de estos miomas.

Alteraciones ováricas. La presencia de quistes o infecciones en los ovarios o las torsiones ováricas pueden producir dolor pélvico más o menos agudo.

Otras causas no ginecológicas. La gastroenteritis suele ser la causa no ginecológica más común. También se pueden dar casos de hernias inguinales, cistitis (infección de orina), apendicitis, obstrucción intestinal, diverticulitis (formación de bolsas en la pared del intestino), enfermedad inflamatoria intestinal, síndrome colon irritable, pielonefritis (infección del riñón y de la pelvis), litiasis ureteral (piedras en la uretra), hematoma de la pared abdominal, etc.

Consejos para reducir o evitar el dolor pélvico propio del embarazo

Si estás embarazada y sufres dolor pélvico, nuestra primera recomendación es que pidas cita con tu ginecólogo a fin de que busque las causas de este dolor.

Si se han descartado otras causas de dolor pélvico que no sean las propias del embarazo, los siguientes consejos te pueden venir bien para minimizar las molestias y para evitar futuras crisis de dolor pélvico:

  • Acostúmbrate a estabilizar la cadera con fajas o cinturones pélvicos.
  • Mejora la estabilidad de la pelvis y la espalda practicando diariamente algunos ejercicios orientados a embarazadas.
  • Dedica tiempo cada día para hacer un poco de reposo.
  • Aplica calor local en la zona lumbar.
  • Evita cargar peso.
  • Adopta una postura adecuada cuando estás sentada: no cruces las piernas, mantén la espalda lo más recta posible  y recuerda utilizar el respaldo de la silla, está ahí para algo.
  • Evita estar mucho tiempo en la misma posición y no pasar mucho tiempo de pie. Si es inevitable, puedes apoyar uno de los pies sobre una zona más elevada e ir cambiado de pie cada pocos minutos.

De todas formas, si ves que el dolor pélvico no cesa o se alivia con estos consejos, no lo dudes: consulta con tu médico para que valore si necesitas tomar analgésicos, ir a un buen fisioterapeuta, etc.

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