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Preservación de la paternidad

Preservar la paternidad es preservar el semen de tal forma que conserve su capacidad fecundante transcurrido un tiempo. El semen fresco, recién eyaculado, se ha de usar pronto, en poco tiempo, pues en unas horas los espermatozoides pierden su capacidad fecundante al irse inmovilizando. Para preservar la paternidad, es decir la capacidad fecundante de los espermatozoides, es preciso congelarlos.

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Un poco de historia
La congelación de semen humano se efectuó por primera vez en EE.UU. en 1953; y en España, en Barcelona, en 1978. Actualmente la congelación de semen es una práctica médica generalizada.

¿Cómo se congela el semen?
El almacenamiento se hace en pajuelas, lo más habitual es que sean de 0,5 ml. De esta forma al usarlo se puede usar una sola pajuela y, con una sola eyaculación hay suficiente semen para usarlo en 6-8 intentos si se efectúa la técnica de FIV o de ICSI. Es aconsejable que al menos se congelen dos muestras de semen para así disponer de una reserva de semen mayor. Inicialmente se usó nieve carbónica (a menos 80º C). Actualmente se ha generalizado el uso de nitrógeno líquido (a menos 196,5º C). De esta forma un semen se puede mantener con capacidad fecundante durante periodos prolongados, incluso superiores a una década.

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¿Por qué se congela semen?
Congelar semen para uso propio, no en el caso de los donantes anónimos de semen, tiene sentido cuando se va a producir algún hecho que dejará o podrá dejar al hombre estéril.
Es el caso del hombre que se va a efectuar la vasectomía como método anticonceptivo y congela semen antes de operarse; o el que va a ser sometido a un tratamiento de quimioterapia o radioterapia que puede provocarle esterilidad; o el hombre que se va a someter a cirugía que le va a producir eyaculación retrógrada. También se congela semen en el hombre que va a estar en situación de riesgo vital o de esterilidad como es el caso de los soldados que van a la guerra; o incluso en el caso de que la pareja vive, por la profesión del hombre, largos periodos separados y es difícil coincidir con el período ovulatorio (período fértil) de la mujer, y la pareja está buscando descendencia.
En resumen que el semen fresco se ha de usar aquí y ahora y el semen congelado permite usarlo en otro lugar y tiempo independiente del lugar y tiempo en que se haya producido la eyaculación.

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