inseminación artificial

La inseminación artificial es una de las técnicas de reproducción asistida más utilizada del mundo, pero todavía existen dudas en torno a esta segura e indolora práctica. Hoy hemos elegido una de las preguntas más normales entre las personas que visitan por primera vez el Instituto de Reproducción CEFER: ¿cuándo está indicada una inseminación artificial intrauterina? Vamos a verlo con todo lujo de detalles.

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¿Qué es la inseminación artificial intrauterina?

Vamos a empezar por el principio, por describir rápidamente qué es y en qué consiste la técnica de reproducción asistida llamada inseminación artificial intrauterina o por sus siglas IA-IU.

La inseminación artificial intrauterina es una técnica sumamente sencilla y completamente indolora que consiste en introducir en el útero de la mujer una cantidad determinada de espermatozoides móviles que han sido previamente seleccionados en base a su calidad.

En función de la procedencia del semen que se introducirá en el útero de la mujer, clasificaremos la inseminación artificial intrauterina en dos tipos diferentes:

  • IAC o Inseminación Artificial Conyugal: el semen procede de la pareja masculina de la mujer que desea concebir.
  • IAD o Inseminación Artificial de Donante: el semen procede del banco de donantes anónimos. Este semen se conserva congelado en perfectas condiciones de uso y, por supuesto, debe haber sido testado previamente en el laboratorio para garantizar su buena calidad.
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¿Qué factores afectan al éxito de la inseminación artificial intrauterina?

En términos porcentuales, podríamos decir que el éxito de la inseminación artificial intrauterina varía en función del origen de los espermatozoides, es decir: en función de si hablamos de IAC o de IAD.

  • En la IAC o Inseminación Artificial Conyugal: el porcentaje de éxito de la inseminación artificial estaría en torno al 15-20 % por ciclo.
  • En la IAD o Inseminación Artificial de Donante: el porcentaje de éxito de la inseminación artificial estaría en torno al 25-35 % por ciclo.

¿De qué depende que tengamos o no la suerte de entrar en este porcentaje de éxito? Bien, como casi todo en esta vida, hay muchos factores que entran en juego. Para empezar por algún sitio, podríamos decir que el primer paso de garantía de éxito es que las trompas de Falopio del aparato genital femenino estén libres de obstrucción y que tengan una buena permeabilidad. Además, para cada ciclo de IAC se requieren al menos 2 millones de espermatozoides activos. Esta cantidad parece excesiva en un primer momento, pero no lo es si tenemos en cuenta que en una eyaculación tipo, el semen puede contener una media de 250 millones de espermatozoides.

Pero hay más variables que intervienen en el éxito de la inseminación artificial intrauterina, como, por ejemplo la edad de la mujer, la duración de la esterilidad masculina o femenina, la calidad del semen, el número y tamaño de los folículos ováricos. Lo vemos con más detalle a continuación.

Edad de la mujer.

La edad de la mujer es uno de los factores más importantes a la hora de elegir la IA. Por supuesto, depende mucho del estado de salud físico de la mujer, de su estilo de vida, etc., pero cuanto mayor sea la mujer, menos probabilidades tendremos de tener éxito al implantar los espermatozoides en el óvulo. En general, podríamos señalar la edad clave de 38 años como límite recomendado para probar esta técnica de reproducción con unas garantías mínimas de éxito.


Duración de la esterilidad.

El tiempo que pasa hasta que el especialista descubre que la esterilidad es la causa de que una mujer o una pareja no puedan tener el hijo que buscan es determinante para el éxito de la inseminación artificial intrauterina. Por ese motivo los expertos aconsejan a los padres y madres que no dejen pasar años y años sin encontrar respuestas al problema de no poder concebir.


Calidad seminal.

La calidad seminal es también una variable que interviene en el éxito o en el fracaso de la inseminación artificial intrauterina. En el caso de la IAC es necesario que el hombre tenga al menos 2 millones de espermatozoides móviles para poder inseminar (en la IAD o Inseminación de Donante utilizamos 10 millones de espermatozoides activos).

Entre otras cosas, un semen de buena calidad debería tener un aspecto grisáceo y bastante opaco ya que esto indicaría que existe un volumen aceptable de espermatozoides dentro de la muestra. Además, el semen debe tener una viscosidad determinada, su PH debe ser de 7,5-7,6 (sus alteraciones pueden indicarnos obstrucciones en la vía seminal o infecciones), etc.

Si quieres leer en detalle cómo se determina en laboratorio que el semen humano es de buena calidad, pulsa aquí para descargar la cuarta edición publicada por la OMS de su “Manual de laboratorio para el examen del semen humano”.


Número y tamaño de los folículos ováricos.

Explicado de forma sumamente sencilla, podríamos decir que los folículos ováricos son esas pequeñas estructuras en forma de saquitos que almacenan los ovocitos durante el tiempo que necesitan para madurar y convertirse en óvulos.

Algunos expertos afirman que el número y el tamaño de esos folículos influirían en el éxito de la IA ya que podrían alterar el estado de ese óvulo que tendría que ser fecundado mediante esta técnica de reproducción asistida.

De todas formas, este último punto es controvertido porque, si bien se ha descrito en varios estudios una probabilidad mayor de gestación cuantos más folículos hay y cuánto mayor es su tamaño, también hay otros estudios en los que se ha demostrado que a más folículos la tasa de gestación múltiple se incrementa de manera inasumible.


¿Cuándo está indicada la inseminación artificial intrauterina?

Actualmente la técnica de inseminación intrauterina se indica como tratamiento para un amplio rango de diagnósticos aunque los más frecuentes y comunes serían los siguientes:


Esterilidad masculina.

En aproximadamente un 40 % de los casos de esterilidad el problema surge en la parte masculina de la pareja. En función de cada caso, el especialista puede aconsejar la técnica de la IAC o la de la IAD teniendo en cuenta si la morfología está o no alterada, la calidad del semen y el número de millones de espermatozoides activos que se puedan emplear (se requieren como mínimo 2 millones).

Depende de los casos, pero en general se aconsejará la IAC – Inseminación Artificial Conyugal – si la morfología no está alterada, el semen es de buena calidad y hay al menos 2 millones de espermatozoides activos. La IAD – Inseminación Artificial de Donante- se aconseja si existen alteraciones morfológicas, si no hay suficiente cantidad de espermatozoides activos o si la calidad del semen es muy baja. Lo único que tiene que tener en cuenta la pareja es que el semen que se utilizará en la inseminación no pertenecerá al padre biológico del futuro bebé, algo que sí ocurriría si se eligieran otra de las técnicas de reproducción asistida: la FIV o Fecundación In Vitro.


Esterilidad femenina.

Existen afecciones y patologías del aparato genital femenino que pueden producir problemas a la hora de concebir como, por ejemplo, problemas cervicales, alteraciones en la anatomía del cuello del útero o en el moco cervical, alteraciones en el ciclo ovulatorio, etc. En esos casos y tras un estudio detallado del problema, el especialista podrá aconsejar la inseminación artificial.


Esterilidad de origen desconocido.

Esta indicación es la más controvertida porque si después de realizar los estudios básicos de esterilidad femenina y masculina, estos no detectan ninguna alteración, los resultados de la IA en estos pacientes son muy bajos y claramente son superados por la fecundación in vitro o FIV.


Disfunción eréctil.

Aunque la calidad del semen sea buena, si existe disfunción eréctil es complicado que los espermatozoides lleguen a su destino. En estos casos la técnica de la IAC o inseminación artificial conyugal es muy recomendable.


¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Conocías estos datos sobre la inseminación artificial intrauterina? ¡Escribe un comentario!

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